15 de enero de 2026

Francofacts - Fernando Hernández Sánchez y Pedro Vera

Fecha de edición: octubre 2.025
Editorial: Pasado & Presente
Páginas: 192
Precio: 26 €
Género: Ensayo, ilustrados 

Sinopsis: Este libro marca un antes y un después en la historiografía sobre el franquismo. Un título que debería ser de obligada lectura en las escuelas. Un catálogo de respuestas a las sempiternas preguntas acerca de nuestro pasado común: ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Se ha muerto Paco?

El curioso lector podrá exclamar: ¡Esto no venía en mi libro de bachillerato!

Su lectura deja un retrogusto de autenticidad y controversia que gustará o no, pero que no dejará indiferente a nadie. Dos jóvenes, aunque sobradamente preparadas, figuras de referencia en sus respectivos campos de creación aúnan esfuerzos para hacer llegar un mensaje a los españoles de bien: tu cuñado miente.

Es el fruto del maridaje entre el humor y la academia, un irresistible cóctel que invita a reír y a pensar.


OPINIÓN

En las páginas de Francofacts. Desmontando los bulos sobre el franquismo, publicado por Pasado & Presente, se entreteje un tapiz singular donde la historia se alía con el arte gráfico para desvelar las sombras del pasado. Estamos ante una obra donde el historiador Fernando Hernández Sánchez y el ilustrador Pedro Vera conjuran un relato que emerge como un bálsamo contra las narrativas distorsionadas que pululan en las redes sociales y los foros públicos sobre la dictadura franquista. Quien se acerque a el descubrirá que no es mero ensayo; es accesible como un cómic, profundo como un tratado, e invita a un público variopinto —desde el estudiante curioso hasta el erudito reflexivo— a navegar por las aguas turbulentas de la memoria colectiva española. He aquí su mayor virtud.

El libro se organiza en torno a una serie de interrogantes esenciales sobre la identidad histórica española. En torno a esta idea y a través de diez incisivos capítulos, los autores desmontan una serie de mitos propagados por defensores del franquismo, respaldando sus argumentos con evidencias históricas y complementándolos con ilustraciones humorísticas. El enfoque es didáctico y accesible, alentando al lector a cuestionar interpretaciones simplistas que idealizan el régimen y que desgraciadamente cada vez están más presentes en la actualidad. 

Hernández Sánchez ha optado por un estilo sencillo y directo, prescindiendo deliberadamente de notas a pie de página. No pretende hacer un tratado académico ni un ensayo histórico al uso, sino una obra de divulgación pensada para llegar a mucha gente. Y para blindarse frente a cualquiera que quiera cuestionar la veracidad o reavivar polémicas, recurre a una sólida base documental. Aunque menciona aportes de historiadores y especialistas, la mayor fuerza del libro viene de las propias fuentes primarias: declaraciones, escritos personales, diarios, discursos y hasta proyectos legislativos salidos directamente de los integrantes de la dictadura. De esta forma, los hechos hablan por sí solos —porque ellos mismos los dejaron registrados— y se desmontan mitos y falsedades con las mejores pruebas posibles: las que generaron los protagonistas. Recuperar y mostrar esos testimonios es, precisamente, la manera más honesta y poderosa de transmitir la historia real a quienes no la vivieron en primera persona.

Entre las falacias desmanteladas, resalta la supuesta inevitabilidad de la Guerra Civil, presentada no como un hado inexorable, sino como el fruto amargo de elecciones políticas deliberadas. Se evoca la "placidez" franquista como un velo que oculta la represión implacable, la censura asfixiante y la miseria que devoró décadas, hasta que el "desarrollismo" de los sesenta emergió, tardío y a expensas de generaciones enteras. La neutralidad en la Segunda Guerra Mundial se revela como un espejismo: Franco anhelaba la alianza con el Eje, solo para ser desdeñado por un Hitler que veía en España un aliado exhausto. El régimen, inicialmente totalitario en su afán por dominar el alma colectiva, muta hacia un autoritarismo conservador, pero su esencia represora permanece inalterada. Otros hilos narrativos exploran la asfixia cultural, el fiasco de la autarquía económica y la persistencia de estos ecos en las redes, donde el ingenioso lema "tu cuñado miente" desarma con humor las mentiras cotidianas. 

Las ilustraciones de Pedro Vera, inspiradas en su serie Ranciofacts, añaden una capa satírica; viñetas que caricaturizan a Franco o a figuras del régimen, combinadas con datos factuales, hacen que el libro sea visualmente atractivo y fácil de digerir. El resultado es un texto que no solo informa, sino que provoca risas y reflexiones, ideal para combatir el desconocimiento histórico que acecha a las nuevas generaciones. Esto es especialmente importante, ya que en un entorno donde la historia se consume mediante memes y plataformas digitales, esta obra contrarresta la desinformación con un formato híbrido que democratiza el conocimiento. Sin duda, representa un hito en la divulgación histórica española.



Susana D.

12 de enero de 2026

El oro de los vikingos - Eleanor Barraclough

Fecha de edición: octubre 2.025
Editorial: Ático de los libros
Páginas: 384
Precio: 25,95 €
Género: Ensayo histórico

Sinopsis: Un peine conservado en un pantano, grabado con las primeras pruebas de un nuevo sistema de escritura. Un santuario pagano oculto bajo un campo de lava. La nota de una esposa enfadada a un marido que pasaba demasiado tiempo en la taberna. Garabatos sobre corteza de abedul, tallados por un niño con gran imaginación. 

A partir de estas pequeñas señales, Eleanor Barraclough insufla nueva vida al vasto, rico y complejo mundo de los vikingos. Estas no son solo las historias de reyes, saqueadores y héroes de las sagas. Aquí están también las vidas de la gente corriente: mercaderes, niños, artesanos, esclavos, videntes, viajeros y narradores que dieron forma al mundo nórdico medieval. 

Sumérgete en la vida cotidiana de una cultura extraordinaria que se extendió durante siglos y se expandió desde las tierras escandinavas hasta los remotos fiordos de Groenlandia, los páramos árticos y los ríos y estepas de Eurasia, y llegó incluso al Imperio bizantino y al Califato islámico.


OPINIÓN

Lo confieso, soy una gran desconocedora del mundo vikingo. Por eso cuando la editorial Ático de los libros nos invitó a un encuentro literario exclusivo con Eleanor Barraclough —una de las mayores expertas sobre el tema— por motivo de la presentación de su nuevo libro El oro de los vikingos, no pude hacer otra cosa que sumergirme sin pensarlo en esa oportunidad. Porque si algo he aprendido en estos años leyendo y reseñando es que las mejores historias suelen empezar precisamente cuando reconoces lo poco que sabes. Y así, entre el olor a café recién hecho y el murmullo de una sala llena de curiosos, descubrí que El oro de los vikingos no habla solo de tesoros enterrados, sino de las pequeñas brasas de vidas cotidianas: un peine olvidado en un pantano, una nota de reproche de una esposa harta, los garabatos soñadores de un niño… fragmentos que, en manos de Barraclough, arden con una intensidad sorprendente. 

La obra ofrece una perspectiva fresca y humanizada de la era vikinga, que se extiende aproximadamente desde el siglo VIII hasta el XI. Barraclough estructura el libro como un mosaico de retratos arqueológicos, donde cada capítulo parte de un objeto cotidiano descubierto en excavaciones para tejer narrativas más amplias sobre la existencia vikinga. Esta aproximación temática, que evita la cronología lineal y las batallas épicas, explora aspectos como el amor, el deseo, el trabajo, el ocio, las creencias, la violencia y la esclavitud. Cada sección se centra no solo en los artefactos, como un peine, una pieza de ajedrez o una piedra rúnica con una historia de amor, sino también en lo que estas piezas pueden revelarnos sobre los ciudadanos promedio que vivieron durante este período.

Inscripciones rúnicas en Bergen, como un mango de madera que anhela "acercarme a la casa del hidromiel más a menudo" o un hueso de vaca que anuncia "Ahora va a haber pelea", destilan humor etílico y riñas prosaicas, como ecos de tabernas olvidadas. Amuletos bajo lava volcánica o un coprolito de York —ese excremento fósil que se quebró en manos infantiles durante una excursión— nos ofrecen retratos viscerales de dietas y dolencias, pinceladas divertidas en el lienzo de la historia. La autora nos guía por un mapa expansivo, desde las costas de Trondheim hasta las calles de York, rozando turberas suecas, colonias groenlandesas e incursiones en la península ibérica como el asalto a Sevilla en 844. La diáspora vikinga se despliega como un río caudaloso: la llegada a Norteamérica en 1021, en L’Anse aux Meadows, con trueques iniciales y choques con indígenas; travesías por estepas euroasiáticas, Tierra Santa y Bizancio. 


Un capítulo destacado examina el papel de las mujeres, no solo como posibles guerreras  —aunque hay entierros con armas, sin pruebas óseas concluyentes de combates—, sino como pilares sociales, ya que podían ser propietarias, curanderas, profetisas y artesanas. Su labor textil, como la producción de wadmal (lana densa usada en velas, ropa y como moneda en Islandia), fue crucial para la expansión vikinga. La religión se pinta igual que un tapiz sincrético, un paganismo diverso, pero adaptable al cristianismo que poco a poco e inexorablemente va ganando terreno. 

A mi modo de ver, la gran fortaleza del libro radica en su prosa envidiable, accesible para lectores  curiosos pero rigurosa para aficionados a la historia. Barraclough, con formación en lenguas anglosajonas, nórdicas y celtas, y experiencia en sagas islandesas, humaniza a los vikingos sin romantizarlos. Los dibuja como hombres y mujeres que no eran ni héroes ni villanos, sino seres humanos corrientes atrapados entre las grietas de la historia. Además complementa a la perfección las fuentes y crónicas medievales con los últimos estudios en arqueología para ofrecer nuevas perspectivas sobre este fascinante mundo. 

En suma, nos encontramos ante una obra que invita al lector a reconsiderar tanto la época vikinga como la nuestra, recordando que las grandes narrativas se forjan con las manos de los anónimos humildes, no solo con las espadas de los héroes.



Susana D.

8 de enero de 2026

¿Qué vimos en diciembre?

Aquí os dejamos algunas valoraciones de las series, películas y documentales que vimos el último mes del pasado año. Aprovechamos nuestras vacaciones para ponernos al día con algunas producciones que teníamos pendientes desde hacía tiempo, cómo 1923 y Sin gluten. Además nos volvimos a pasar por las salas, ya tocaba, para disfrutar de Nuremberg, una excelente película histórica que merece mucho la pena. ¡Feliz 2026, cinéfilos!


Películas




Núremberg ★★★ Sinceramente, es una película que nos ha sorprendido bastante. No tanto por los datos históricos que maneja (nuestra afición por la historia nos ha hecho conocer la mayoría y pillar todas las referencias), sino porque pensábamos que se enfocaría 100% en los juicios y, aunque lo hace en parte, no esperábamos para nada que el núcleo estuviera tan centrado en el psicoanalista y en Hermann Göring. Ese duelo psicológico es lo que la hace distinta, y aunque no es lo que esperábamos de entrada, cuenta una faceta interesante y poco explorada sobre los nazis: cómo podían ser carismáticos y "humanos" en privado mientras firmaban sentencias de muerte en masa. Una de las mejores películas del pasado 2025.

Ya no quedan junglas  Vulgar burla de la gran novela negra de Carlos Augusto Casas; en lugar de un jubilado español ponen a un exmilitar; la prostituta es cambiada por una chica que nada tiene que ver; es una historia de la madrileña calle Montera, no de San Sebastián. Una historia de soledades y venganzas convertida en una peliculilla de acción con fallos garrafales que no está a la altura del libro que pretende adaptar.

Una casa llena de dinamita ★★✰ La original estructura de la nueva película de Kathryn Bigelow, que reinicia su cronómetro para diseccionar la misma crisis un misil de origen no identificado es lanzado desde mitad del océano Pacífico en dirección a Estados Unidos desde tres ángulos distintos, termina convirtiéndose en un ejercicio redundante. La historia nos cuenta en clave de thriller la metódica cadena de decisiones metiendo a los personajes en una situación límite ficticia pero que pudiera ser real, y no le faltan precedentes (como la crisis de los misiles de Cuba en 1962), llenando la pantalla de suspense a la vez que denuncia la endiablada situación geopolítica actual. 


Series



1923 ★★★ (Temporada 1 y 2) Segunda precuela de la serie Yellowstone, que sigue la historia de los antepasados de la familia Dutton, en esta ocasión a la década de entreguerras previa a la Gran Depresión, durante el año 1923. Independientemente de si te gusta o no la serie matriz, quien se acerque a esta producción encontrará un western diferente, realista hasta la médula, con pocas concesiones al tópico y que consigue transportarte a la época a través de unas interpretaciones impecables excelsos Harrison Ford y Helen Mirren unos personajes perfectamente delineados y una ambientación exquisita. Muy recomendable.

Yellowstone. One-Fifty ★★★★ (Docuserie) Después de quedarnos encantados con 1923, nos sumergimos en esta docuserie que, de la mano de Kevin Costner, explora la fascinante historia del Parque Nacional de Yellowstone. El conocido actor, protagonista de la serie homónima, realiza un recorrido personal llega incluso a acampar en el parque por uno de los entornos naturales más increíbles del mundo, mientras redescubre lo que llevo a su preservación, que en algunos momentos pendió de un hilo. Si os gustó la serie y disfrutáis con los documentales de naturaleza, no os lo perdáis.

Sin gluten ★★★✰ (Temporada 1) Una serie de segundas oportunidades en la que un chef alcohólico se ve abocado a volver como profesor de una escuela de cocina donde comenzó, y donde tiene que convivir con una serie de variopintos personajes de distintos orígenes y clases sociales, que le lleva a redescubrir cuáles son los auténticos valores. Diego Martín y Alicia Rubio están especialmente bien: su relación gana fuerza con los episodios, y se nota una evolución en la manera en que se miran, discuten y se entienden. Antonio Resines, por su parte, aporta ese toque clásico de ironía y ternura que solo él sabe dar. Correcta producción, con un muy buen mensaje social.


Andrés y Susana